Frame Gatha

Oficios que se cruzan en el banco

En el taller conviven manos que cortan, cepillan y montan. Cada una trabaja a su ritmo, pero todas comparten la misma idea de acabado: vetas a la vista, aristas suaves y un marco que deje respirar el bordado. Aquí reunimos una muestra de piezas y tareas que salen del banco común.

Ver cómo trabaja el equipo en el taller

Por qué existe Frame Gatha

Cada marco que sale del taller nace de una idea sencilla: el bordado merece un soporte que esté a su altura y que no le robe protagonismo. Por eso trabajamos la madera como se trabaja una labor textil, con paciencia y con las manos, sin atajos que borren la huella del oficio.

La madera manda

Elegimos tablas de nogal, roble o cerezo según el peso del panel y la luz de la estancia. Antes de cortar, leemos la veta y decidimos dónde va el nudo, porque una veta bien colocada ya es parte del acabado.

Un ritmo lento y compartido

Quien corta la madera, quien cepilla y encera y quien monta la tela tensada trabajan en bancos distintos, pero con los mismos criterios: aristas suaves, vetas visibles y un acabado que deje respirar el hilo.

Lo que se aprende se transmite

Medir dos veces, detenerse cuando el aceite pide más tiempo, corregir una talla sin forzarla. Ese saber pasa de unas manos a otras y es lo que mantiene coherente cada pieza que entregamos.

El efecto para quien nos encarga un marco es simple: una obra textil que por fin descansa en el lugar que le corresponde, con una textura cálida que envejece bien y que puede restaurarse con un paño y un poco de cera.

Manos y oficios que sostienen cada marco

En el taller no hay un solo banco. Hay varios, y cada uno tiene su ritmo. Unos eligen la tabla y trazan la medida; otros trabajan la talla con formón y gubia; otros dedican la tarde al cepillado suave y al encerado con aceite de linaza. Al final, alguien monta el panel bordado cuidando que la tela quede tensa pero no forzada. Son oficios distintos que comparten un mismo criterio: vetas visibles, aristas suaves y un acabado que no compita con el bordado.

Selección y corte de la madera

Nogal, roble y cerezo

Quien abre la tabla lee la veta antes de marcar. Elige el sentido del corte, calcula el grosor del canto y decide si la pieza pide una talla geométrica o un perfil ondulado. Medir dos veces forma parte del oficio, sobre todo cuando el panel bordado tiene años y sus medidas ya no son exactas.

Talla, cepillado y encerado

Formón, gubia y cera de abejas

La talla se trabaja siguiendo la fibra para no levantarla. Después llega el cepillado suave, que alisa sin borrar la textura natural, y el encerado en capas finas con tiempo de secado entre una y otra. Es la parte más lenta y la que da al marco su tono cálido y su acabado mate.

Montaje del panel bordado

Tensión de la tela y anclaje

El montaje exige cuidado con el punto de cruz, el patchwork o las labores heredadas. Se ajusta la tensión para que la tela no se deforme, se protege el reverso y se comprueba que el marco cuelgue recto. Un roble macizo para una pieza grande pide anclajes más robustos que un cerezo para una miniatura.

Firmas y talleres que confían en nuestro trabajo

Trabajamos con bordadoras, escuelas de labores y pequeños estudios de interiorismo que necesitan series de marcos con medidas repetidas. También con restauradoras que traen piezas antiguas y piden un soporte que respete el original. De cada colaboración sale un criterio nuevo: una proporción, un tono de cera, una forma de sujetar la tela que no habíamos probado antes.

La formación interna es continua y se transmite de unas manos a otras. Aprender a leer la madera, a detenerse cuando el aceite pide más tiempo o a reconocer cuándo una talla ya está terminada lleva años. Ese aprendizaje compartido es lo que mantiene coherente cada marco que sale del taller.

Un taller donde la madera se trabaja despacio

Oficios que se cruzan en un mismo banco: cortar, cepillar, encerar y montar.

Frame Gatha nació de una idea sencilla: un bordado merece un soporte que no lo tape ni lo apure. Trabajamos con maderas seleccionadas que se cortan a mano con sierra de marquetería, se cepillan en el sentido de la fibra y se enceran con aceites naturales. Nada de acabados brillantes ni de piezas que compitan con la labor textil. Buscamos vetas visibles, aristas suaves y un tono cálido que acompañe al punto de cruz, al patchwork o a una pieza heredada.

Trabajamos para quienes pasan horas con la aguja en la mano: bordadoras, artesanas, decoradoras y personas que cuidan el interior de su casa. Cada encargo empieza por entender qué se va a enmarcar, qué luz tendrá alrededor y qué medida pide la pared. Desde ahí elegimos la madera, el tipo de talla y el acabado. El equipo reúne manos con oficios distintos, pero con el mismo criterio: medir dos veces, detenerse cuando el aceite pide más tiempo y dejar que la madera hable por sí sola.

Frame Gatha team

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