Antes de cortar la primera tabla conviene hablar del bordado. Escríbenos contando qué pieza quieres enmarcar, sus medidas aproximadas y el tipo de labor: punto de cruz, patchwork, bordado en relieve o un panel heredado que lleva años guardado. Con esos datos podemos decirte qué madera encaja mejor y si el canto necesita un cepillado más suave para no marcar la tela.
Es la vía más cómoda si tienes fotos del bordado o un boceto de las medidas. Cuéntanos también dónde va a colgarse: la luz de la estancia cambia mucho el acabado que te vamos a proponer.
Para dudas sobre el anclaje, el peso de un panel grande o el tipo de cera, una llamada corta resuelve más que varios correos. Atendemos de lunes a viernes, en horario de taller.
Si estás cerca, puedes traer la labor y ver las maderas en mano. La veta del nogal o del roble se aprecia de otra forma cuando la tienes delante.
Lujan, Distrito El Resguardo, Mendoza, M5539, Argentina
Leemos cada mensaje con calma porque detrás hay una decisión de medidas y acabado. Respondemos en un plazo de uno a dos días hábiles. Si tu consulta llega en fin de semana o en plena campaña de encargos, puede alargarse un día más; en ese caso te avisamos igualmente para que no te quedes esperando.
Cuando la pieza es compleja, la respuesta inicial no incluye todavía la propuesta cerrada: primero confirmamos contigo la madera y el tipo de talla, y después preparamos el detalle del marco.
Si tu duda es sobre plazos, materiales o cómo se monta el bordado, quizá ya esté resuelta en las preguntas frecuentes. Y si prefieres empezar directamente con tu proyecto, escríbenos desde la página de contacto.
Cada encargo sigue una misma secuencia de trabajo, aunque el tamaño del panel bordado o la especie de madera cambien. Estas son las etapas que quedan registradas en el cuaderno del taller, con la fecha en que se cierra cada una.
Se revisan las tablas disponibles y se escoge nogal, roble o cerezo según el peso y las medidas del panel. En esta fase se decide también el grosor del canto, que condiciona el resto del corte.
Con una plantilla de cartón se marca el contorno sobre la cara interior. El corte se hace a mano, sin plantillas mecánicas, siguiendo la línea con paciencia y corrigiendo las desviaciones antes de pasar al lijado.
El canto se lija en varias pasadas, de grano grueso a fino. Después, el cepillado abre la veta y redondea las aristas, dejando la superficie preparada para recibir el acabado sin perder su textura natural.
La cera se aplica en capas finas, con pausas de secado entre una y otra. Se comprueba el tono a la luz del día para que la pieza no quede más oscura de lo previsto y la veta siga leyéndose con claridad.
El panel bordado se fija sin tensarlo en exceso, dejando que la tela respire. Antes de cerrar el marco se revisan el ángulo, el ajuste y la uniformidad del acabado, y se anota todo en la ficha del encargo.